• Lola Hernández Gallardo

Cambiar el cerebro de mi hijo adulto


Hace algún hice una publicación en mi muro de en donde compartí la conversación por FaceTime que tuve con mi hijo Eric, un adulto de 26 años con autismo tipo dos. En la publicación comentaba sobre la manera en la que incentivo a mi hijo para que no haga esperar a la chica universitaria que pasa por él para hacer ejercicio con él dos veces por semana.


Desde pequeño, Eric ha tenido una gran dificultad en el manejo del tiempo (¡se parece un poco a su mamá Lola!) y tal parece que conforme más se adentra en la etapa adulta este desafío se va acentuando y al mismo tiempo se hace más difícil de modificar. El gran reto radica en la cantidad de tiempo que invierte en todas las actividades relacionadas con el auto-cuidado, la hora de comer y por lo tanto en estar a listo para salir a cualquier actividad a tiempo.

El manejo del tiempo lo hemos trabajado por más de quince años tanto sus terapeutas, como sus maestras y desde luego su papá y yo, se han intentado una gran cantidad de estrategias y herramientas:

- Hacerse experto en el uso del calendario.

- Aprender la hora y usar reloj.

- Utilizar agendas visuales que muestran la estructura del día.

- Utilizar el sistema de recompensas en donde se le dan incentivos visuales, sensoriales y afectivos.

- Llamarle la atención por su tardanza.

- Explicarle la razón por la que debe estar a tiempo.

- Tomar dos o tres horas de anticipación para darle suficiente tiempo para estar listo.

- Cancelarle actividades preferidas por no estar listo para salir.


Esta lista de intentos podría ser mucho más larga pero la dejaré hasta aquí tan solo para darles una idea de lo mucho que se ha hecho al respecto sin éxito alguno o bien con éxito temporal -recuerden que este escrito describe el caso de Eric específicamente-. Sin embargo hace algunos meses encontré LA herramienta que me ha funcionado de maravilla y ha sido muy gratificante para mi corazón y el de Eric poder disfrutarla aún a la distancia.


Hace algunos meses mientras Eric y yo veíamos juntos la película de Pixar “Luca", Eric se levantó del sillón y regresó una de las escenas (lo hace con frecuencia cuando ve películas o videos de música), lo hizo de nuevo, de nuevo, la tercera vez que lo hizo finalmente presté toda mi atención al diálogo: Alberto (uno de los niños en la película) intentaba motivar a su amigo Luca a lanzarse por una pendiente montando una bicimoto que Alberto había construido con material chatarra, Luca se negaba a la aventura, finalmente Alberto le dice: “¡yo sé por que no te lanzas, tienes un Bruno en la cabeza!”. Después de haberle explicado que Bruno es simplemente esa voz que nos sabotea en la vida Alberto le dice a Luca que cada vez que esa voz de Bruno quiera sabotearlo le haga callar diciendo: “¡silencio Bruno!”. Esta era la escena que Eric regresaba una y otra vez mientras se carcajeaba al escuchar “¡silencio Bruno!”.


A partir de ese momento comencé a utilizar ¡silencio Bruno! conmigo misma y desde luego con Eric en los momentos en que se negaba a hacer algo o bien cuando se distraía con su conversación interna mientras realizaba alguna actividad. “¡Silencio Bruno!” me ha llevado a otras vertientes en las que puedo decirme a mi misma y explicarle a Eric cómo él puede hablar con su cerebro y darle las instrucciones de lo que necesita que Bruno haga. La frase que construí para Eric fue la siguiente: “Dinosaur Master (la manera en la que él se auto-nombra) tienes un cerebro poderoso puedes decirle que te obedezca”, la utilizo cada vez que Eric se distrae mientras se alista para cualquier actividad o cuando se queda mirando por largo rato algunos de sus objetos personales para asegurar que están perfectamente ordenados y alineados.

Algunas de las frases que hemos construido para que Eric le hable a su cerebro y se dé prisa son:

- Cerebro, para de mirar a los objetos es hora de vestirme.

- Cerebro tú eres muy amable, no hagas esperar a las personas.

- Cerebro tu puedes hacerlo más rápido, Rebeca no debe esperar por mi en la puerta.


Les comparto esta herramienta que para mí es muy poderosa, con la intensión de que se hagan conscientes cada vez que BRUNO atenta contra sus sueños, capacidades y deseos que han surgido desde lo más profundo de su ser.


Lola Hernández Gallardo

Consejera Familiar y Acompañante emocional