• Lola Hernández Gallardo

Creer en la navidad


Hace tiempo que no publicaba en mi blog, el tren de la vida, la ocupación por salirme de mi propio escombro, rescatarme de mis miedos y tinieblas y encontrar mi nuevo camino, me han llevado a mantenerme en un estado de intensidad interna, auto-observación y re-descubrimiento de mis atributos para inventarme nuevamente.


He decidido escribir esta entrada en un momento en el que muchas personas llenan de luces de colores su espíritu mientras sus corazones hacen su mejor esfuerzo por recuperar el sentido de la vida que perdieron en algún rincón de su hogar mientras aguardaban el "semáforo amarillo" para poder salir a las calles y respirar las partículas de un ambiente contaminado de temor que les regresarían la esperanza de volver al pasado conocido que tan cómodos pero insatisfechos les tenía.


Navidad, un tiempo en el que la "normalidad" provocaba que muchas personas se reunieran para celebrar y brindar en familia. Una excusa perfecta para coincidir con seres queridos y olvidar por una noche el caos interior que muchos han cargado los 364 días anteriores. Mi intensión no es la de parecer trágica con esta entrada sin embargo, lo que escribo es quizá el reflejo de experiencias propias (y quizá de otros cuantos) que me llevan a reflexionar que junto con una nueva "normalidad" es preciso darle un sentido nuevo y diverso a la Navidad.


Hoy que me encuentro a 1,728 millas de distancia del sitio en el que mi hijos celebrarán; que mi madre va mostrando las secuelas de sus años de vida que se han acumulado en sus rodillas y su columna vertebral; que mis hermanas y sus familias viven su propia realidad; que mi gran amor se encuentra enredado en algún Guayacán esperando a que regrese la primavera y que su servidora está aterrizando después de años de peregrinaje, voy comprendiendo que mi Navidad es solamente mía y que la Navidad que celebraré aún está en proceso de comprender su razón de ser.


Esta Navidad no es como ninguna otra, tiene sus propios matices y jamás se replicará, lo mismo ocurrirá con la Navidad de siguiente año, el siguiente y el siguiente... Cada fiesta Navideña tiene su propio afán y nos lleva a experimentarnos desde un nuevo YO que hemos construido a lo largo de los 364 días anteriores a la celebración.


¿Qué tipo de Navidad queremos vivir?, ¿qué nuevos matices y formas queremos darle?. ¿Qué NUEVO sentido tiene para cada uno y una de nosotras reunirnos con seres que amamos para decir: "Feliz Navidad"?, ¿queremos realmente que sea feliz o quizá estamos repitiendo palabras que nos incrustaron desde la infancia y hemos repetido como merolicos sin sentir en el cuerpo lo que realmente queremos expresar?. ¿Queremos una Navidad feliz o queremos que el entusiasmo colectivo nos regale un poco de su energía para cargar nuestro tanque de esperanza y de esta manera sobrevivir hasta el siguiente año?.


No importa cual sea el sentido que tienen para mi o para cada una y uno de ustedes las fiestas decembrinas, lo importante es la coherencia de expresar lo que somos, pensamos y sentimos, de inyectar el gozo de nuestra vida en la gente que nos rodea, de salirnos de la caja y dejar de pensar que quienes nos reunimos a celebrar somos los más únicos y los más importantes sabiendo que estamos conectados con otros ocho billones de seres humanos que al igual que nosotros aguardan con esperanza la llegada de "mejores tiempos".


Mi invitación es mirarnos en las pupilas ante un espejo y atrevernos a renunciar al control de controlar, al querer querer, al desear desear, al pensar pensar y darnos el permiso de sentir y crear un espacio interior para que la vida misma ejecute su magia y así permitir que la fuerza divina (o como cada persona decida nombrarle), encuentre un espacio vacío en el que pueda acomodar "eso" que nos pertenece y está esperando un lugar.


No les deseo una Feliz Navidad les deseo una Navidad que les sorprenda con las experiencias que les corresponde vivir para re-descubrir sus grandes capacidades y atributos. Que la vida les regale el valor de mirarse a los ojos para atreverse a renunciar a sus más grandes deseos y así crear un hueco interior en el que sus anhelos puedan materializarse en el momento preciso y no cuando ustedes decidan que deba ser. Deseo que cada persona del mundo mundial encuentre su propia Navidad.


"Aquellos que no pueden cambiar su mente no pueden cambiar nada externo a ell@s". WD.