• Lola Hernández Gallardo

La felicidad de mis hijos, más allá del autismo

"Si podemos hacer que las personas con autismo sean más felices, estaremos mejorando su calidad de vida." Peter Vermuelen

Hace algunos días escuche una conferencia, que para mi resultó magistral, de Peter Vermuelen en donde hablaba sobre la felicidad de las personas con autismo, sus palabras no solamente me hicieron llorar sino también reflexionar sobre el sentido de la felicidad para mi, para mis dos hijos adultos Ivan (neurotípico) y Eric y definitivamente para su padre.


¿Qué le hace feliz a Ivan? es una pregunta que yo pensé que tenía toda la autoridad para responder cuando él era pequeño, ¿por qué?, porque soy su mamá, porque yo era quién lo criaba, educaba, convivía día a día con él, le mostraba el mundo desde mi propia visión; porque compartí de cerca todo su proceso de desarrollo y educación durante la etapa de la niñez. Pensaba que tenía toda la información necesaria para saber lo que a Ivan le hacia feliz cundo era niño. Hoy reflexiono y me pregunto si realmente lo sabía, si lo que yo pensaba que le hacía feliz era solamente la interpretación que yo le daba a los momentos en los que le veía reír, cantar, involucrarse, jugar y conversar, o si lo que yo observaba era únicamente mi interpretación de la felicidad.


¿Qué le hace feliz a Eric? yo también pensé que tenía la autoridad para dar respuesta a esa pregunta, no solamente durante la etapa en la que fue niño sino también hoy, que es un adulto de 24 años con importantes desafíos para socializar y comunicar de la manera que los neurotipicos esperamos que las personas socialicen, comuniquen y convivan con el mundo. Hoy también reflexiono y me pregunto si realmente he sabido y sé lo que le hace feliz a Eric, si puedo morirme tranquila dejando un medio ambiente construido para mi hijo cimentado en la interpretación que he dado a los momentos en los que lo observo sonreír, mirarme brevemente a los ojos, decirme “gracias”, cantar a todo pulmón solo o conmigo, hablando con sus amigos imaginarios y carcajear con ellos, asistiendo a la academia en la que participa con otros adultos autistas…



Hoy me cuestiono si conversar sobre dinosaurios, subir a la montaña junto conmigo, caminar por el bosque o ir al museo de Ciencias Naturales es algo que le hace feliz o si es a mi la que le hace feliz caminar a su lado y saberle sano, sentir paz porque asiste a un programa de desarrollo de habilidades laborales en un centro de adultos con autismo…


Hoy me rompo la cabeza pensando si antes de que el tiempo final me alcance, lograré construir un pedacito de mundo en el que Eric, Ivan y los millones de Erics e Ivanes en el mundo puedan y sepan que son libres de ser felices de la manera que decidan serlo.


Lola Hernández Gallardo

Te invito a conocer un pedacito de ese pedacito de mundo que está en gestación.